Buenas prácticas para la conservación del suelo

 

El Inta, junto con la Asociación Argentina de Ciencias del Suelo, organizaron las jornadas que se realizaron hasta ayer en Buenos Aires. Producir de manera eficiente y sustentable, es posible. Recomendaciones técnicas y experiencias internacionales para preservar el recurso.

En el 50 aniversario de la conmemoración del día del suelo, comenzaron las jornadas nacionales de conservación de este recurso organizadas por el Inta junto con la Asociación Argentina de Ciencias del Suelo.

Una de las ideas centrales de las jornadas fue la necesidad de debatir y proponer buenas prácticas que permitan incrementar la productividad agropecuaria para alimentar a la población creciente “desde la institución consideramos clave enfocarnos en el techo de superficie cultivable, pero sin perder de vista la sustentabilidad del ambiente, atendiendo a los crecientes problemas de degradación y contaminación de suelos, aguas y atmósfera.

Desde el punto de vista productivo, la estimación fue que los procesos erosivos generan al país una pérdida anual de producción superior a los 2.000 millones de dólares, y que por cada centímetro de suelo perdido, el rendimiento de maíz disminuye alrededor de 250 kilogramos por hectárea; el trigo, 150 kg/ha y la soja 100 kg/ha.

Para atenuar las pérdidas, la adopción de sistemas de labranza conservacionistas como la siembra directa (SD), que hoy se utiliza en alrededor de 95 millones de hectáreas de todo el mundo, permite mejorar la calidad de los suelos gracias a la protección de la superficie del suelo con rastrojos, y la ausencia de labores de remoción del suelo, que minimizan las pérdidas de suelo por erosión hídrica y eólica.

En la Argentina hay unas 60 millones de hectáreas que están afectadas por procesos de erosión hídrica y eólica. Es importante incluir estrategias de manejo y recuperación de esos suelos pero remarcó la necesidad de acortar los tiempos entre los estudios de suelos, las aplicaciones al manejo y la aplicación a nivel de cuenca, de predio y de potrero.

Para los especialistas la clave estaría en los dobles cultivos o cultivos de cobertura para mantener el suelo ocupado la mayor parte del año, con actividad de raíces, que favorecen la interrupción de capas densas y la formación de estructura granular superficial. De ese modo, las rotaciones aumentan la materia orgánica del suelo, mejoran su estructura y permiten una mayor captación y almacenamiento del agua.

Producir y preservar, una política institucional
El 7 de julio se conmemora el día de la conservación del suelo como homenaje al impulsor de prácticas conservacionistas en Argentina, Hugh H. Bennet. Hace 50 años que se decretó el día del suelo en la Argentina y, desde su creación, el Inta estuvo comprometido con la preservación del recurso.

Desde la década del ´60, la institución participó de la instalación del plan de mapa de suelos y las primeras parcelas de escurrimiento que se generaron en distintas estaciones experimentales que permitieron generar un soporte y argumento a las tecnologías de siembra directa aplicada en nuestro país y al abordaje de la desertificación, especialmente, en la Patagonia.

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