El OVNI del centro nocturno de Mérida

 

El martes 10 de agosto del año 2004, varios aficionados del fenómeno OVNI leyeron impactados el reporte publicado por varios medios de comunicación locales –entre ellos “El Mundo AL Día”– con relación a varias personas del puerto de Progreso que la noche del sábado 7 y domingo 8 habían visto “naves espaciales” en el cielo.

Lo intrigante y al mismo tiempo emocionante del caso es que habían visto varios OVNIS (unos decían que eran dos, otros que tres) durante varias horas, y no por unos instantes o unos cuantos minutos como normalmente ocurre.
De hecho me llegaron varios reportes a la redacción de la revista Misterios en los siguientes días, tanto de personas de Progreso como de la ciudad de Mérida, afirmando que continuaban viendo “las luces extrañas”, siempre entre las nueve de la noche y dos de la madrugada, cuando misteriosamente desaparecían.
Esa misma semana viajé al puerto para entrevistar directamente a los testigos así como a policías de casetas en Progreso y sus comisarías, quienes también habían visto estos objetos voladores no identificados.
Los describían como “luces que daban amplias vueltas en círculo”, es decir, tenían un movimiento regular y característico y siempre los observaban hacían el sur-oriente, como provenientes del rumbo de Mérida y no del mar.

Una sonrisa

Al cuarto día de la investigación pude descubrir de qué se trataban esas luces extrañas y no pude evitar sonreír al darme cuenta de la delgada línea que hay entre un caso OVNI real y un suceso con explicación lógica.
Resulta que tres meses antes del reporte habían inaugurado un centro nocturno en el kilómetro uno de la carretera a Cancún y, para promocionarlo, todas las noches prendían (como hasta la fecha) un potente reflector que surca el cielo.
Pero en determinadas noches, cuando las nubes están “cargadas” o muy bajas, las luces hacen un efecto poco común y da la apariencia como si fueran “naves” u objetos voladores no identificados.
Cuando comenté esto a la gente de Progreso decían que no podía ser posible que fueran las luces de Mérida pues estaba “lejísimos”.
Sin embargo científicamente está comprobado que la luz de un cerillo prendido en un medio totalmente obscuro y en línea recta podría verse hasta a ¡75 kilómetros de distancia! Por lo tanto no es de sorprender que el potente reflector se viera hasta Chelem (que esta a unos 40 kilómetros de la capital yucateca).
Y para terminar de comprobar mi teoría, hice un experimento muy sencillo, aprovechando que en ese entonces yo vivía al oriente de Mérida, es decir, relativamente cerca de ese centro nocturno.
Desde el patio de mi casa observaba claramente el reflector, vía telefónica me comuniqué con dos de los progreseños que también en esos momentos “veían” el “OVNI” en el puerto y les pedí que estuvieran pendientes y me avisaran justo a la hora en que dejaran de verlo…
A las dos de la mañana en punto me llamaron para avisarme que las luces acababan de desaparecer… Salí al patio y yo tampoco veía la luz… La explicación era lógica, a esa hora apagaban todos los días el reflector los empleados del centro nocturno.

Invasión

En ese entonces mandé un boletín a todos los medios de comunicación que cubrieron ese reporte en donde aclaré la situación, y la “calma” volvió de nuevo, pues no faltaron los sensacionalistas que incluso afirmaban que eso podría ser el preámbulo de una invasión extraterrestre.
Por eso siempre he dicho que al menos en el tema OVNI “no todo lo que brilla es oro”, y antes de afirmar o descartar algo, hay que buscar todas las opciones lógicas posibles.
 
Fuente: SIPSE

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