Así se estudia el magnetismo de la Tierra

Nuestro planeta sería muy distinto sin el campo magnético, pero aún existen muchas incógnitas sobre el funcionamiento.

La vida en nuestro planeta sería imposible sin el campo magnético que la protege y, sin embargo, aún existen muchas incógnitas sobre el funcionamiento de este misterioso componente. Por eso, la Agencia Espacial Europea (ESA) va a poner en marcha un proyecto que permitirá estudiar, vía satélite, nuevos detalles hasta ahora desconocidos sobre la evolución del campo magnético de la Tierra.

 

El campo magnético se genera a mucha profundidad en el interior de nuestro planeta, donde los movimientos de grandes cantidades de metal líquido generan corrientes eléctricas. “Estas corrientes eléctricas son las que dan a la tierra un campo magnético. Actúa como un escudo que refleja los vientos solares cargados de partículas y los desvía alrededor de la Tierra, generando una burbuja segura en la que puede haber vida”, explica Chris Finlay, investigador del Instituto Nacional de Investigación Espacial de Dinamarca.

 

El campo magnético es responsable de las auroras boreales, y muchos animales se ayudan de él para orientarse en sus movimientos migratorios, al igual que ha hecho el hombre desde los tiempos de la invención de la brújula.

 

Primeros observatorios

 

Debido a que el norte magnético de la Tierra está cambiando constantemente, los mapas de navegación deben actualizarse cada poco, y esta necesidad originó la construcción de los primeros observatorios del campo magnético terrestre. Se construían en cuevas para mantener la temperatura estable y no dañar los instrumentos, que eran muy sencillos y mecánicos.

 

Hoy en día, existe una red mundial de observatorios magnéticos que emplean magnetómetros electrónicos, calibrados de forma muy precisa, para medir y registrar los cambios del campo en varios continentes e islas. Sin embargo, los observatorios terrestres no pueden cubrir buena parte de los océanos, y dejan en los mapas áreas en blanco de gran superficie.

 

El problema se resuelve poniendo magnetómetros en órbita a bordo de satélites. El primero fue lanzado en 1999, y ya se han obtenido datos que confirman que los polos magnéticos se están desplazando cada vez más rápido.

 

La nueva misión de la ESA pretende proporcionar más información del campo magnético de la Tierra mediante tres satélites idénticos que circularán órbitas divergentes. Dos de ellos estarán a la misma altitud, mientras que un tercero volará más alto para mejorar las mediciones. La misión durará cuatro años y los satélites volarán a velocidades relativamente bajas, empezando a 400 kilómetros de altitud y bajando posteriormente hasta los 250.

 

Los expertos esperan que estos nuevos datos ayuden a entender porqué este escudo invisible de la Tierra se está debilitando. ¿Será una señal de la inversión de los polos magnéticos? “La dirección del campo magnético del planeta ha cambiado completamente: el polo norte y el polo sur magnético se han volteado de un hemisferio a otro. Esto ha ocurrido cientos de veces en la historia de la Tierra, pero es difícil saber cómo puede afectar esto a la vida”, apunta Finlay. “Por eso es necesario estudiar en profundidad todos los componentes del campo magnético”.

Deja un comentario