Hipnosis

En primer lugar y antes de explayarnos en las técnicas que he denominado de control hipnótico, nos ocuparemos de los métodos tradicionales de hipnosis.

Necesitamos ante todo la colaboración del sujeto que va a ser sugestionado e inducido al sueño hipnótico. Este no es un sueño común, sino un estado en el que podemos dialogar abiertamente con él (sólo quien lo ha hipnotizado podrá hacerlo), e impartirle sugerencias u órdenes que penetrarán en su mente sin que él recuerde nada al despertar. Se ha llamado sonambulismo lúcido a este especial estado.

Nuestro primer paso será dormir a la persona con su consentimiento y, a continuación, dialogar con él. Ante todo, debemos aclarar aquí que no todas las personas se constituyen en buenos sujetos de hipnosis. Se piensa que sólo el veinte por ciento puede ser inducido a alcanzar tal estado, y eso a partir por lo general de muchos intentos y experiencias, Son pocos los sujetos capaces de lograr el sonambulismo lúcido en el primer intento.

En este estado de trance profundo la atención del sujeto se encuentra tan fija en el hipnotizador que desciende la actividad de su corteza cerebral (por eso después no recuerda nada) y este último se comunica directamente con los centros inferiores del cerebro del hipnotizado. Esto podría llevarnos a pensar que una persona dormida es más vulnerable a las influencias parapsicologías, lo que es muy probable.

El método tradicional de hipnosis con el que he obtenido mejores resultados (sin memorizarlo, es suficiente con leérselo en voz alta al sujeto) es el siguiente: (primero pediremos al sujeto que se siente en un sillón o se recueste en una cama o diván, a fin de que adopte una posición lo más cómoda posible, y a continuación leeremos lo que sigue, pudiendo cambiar algunos detalles según nos parezca, nuestra voz debe ser suave, pausada y monótona)

“Póngase bien cómodo… tranquilo… cierre los ojos… trate de no hacer nada voluntariamente… sólo permanecer tranquilo… tranquilo… deje que sus músculos se relajen y Ud. no haga nada… con toda naturalidad… todo es tranquilidad y aflojamiento… deje que sus músculos se sigan relajando tranquilamente… de la cabeza a los pies… no haga nada voluntariamente… permanezca tranquilo… déjese llevar por la tranquilidad que siente en el cuerpo con toda naturalidad y sentirá un calor suave y agradable… un calor que penetra en su cuerpo profundamente… sus músculos están cada vez más tranquilos… más tranquilos… todos los músculos tranquilos… tranquilos y sueltos… sueltos… bien sueltos y tranquilos… profundamente tranquilos… profundamente tranquilos… la respiración se hace ahora más tranquila… más tranquila y más profunda… ahora siente el roce del aire al pasar por la nariz… trate de sentir el roce del aire pasando por la nariz… también ve la oscuridad dentro de sus ojos cerrados… siente también una gran pesadez… una gran pesadez… y el cuerpo se está poniendo más pesado,., más pesado… cada vez más pesado… el cuerpo más pesado… más pesado… El cuerpo más pesado… siéntalo más pesado… todo el cuerpo más pesado,., todo el cuerpo completamente pesado… déjese llevar por esta pesadez… tranquilamente… muy tranquilamente déjese llevar… voy a contar desde el uno al cinco… cuando yo pronuncie el número cinco Ud. caerá en un profundo y agradable sueño… ahora digo uno… todo su cuerpo está flojo y tranquilo… muy tranquilo… muy tranquilo y suelto… todo el cuerpo suelto… suelto… totalmente relajado… profundamente relajado… dos… todo el cuerpo pesado… pesado… totalmente pesado… completamente pesado… completamente pesado… tres… la cabeza pesada… la cabeza cada vez más pesada… sienta la cabeza pesada… cada vez más pesada… completamente pesada… cuatro… los párpados pesados… pesados… cada vez más pesados… más pesados… cada vez más unidos y pesados… cada vez más fuertemente unidos el uno con el otro y más pesados… están tan unidos que no puede abrir los ojos… están tan unidos y pesados que no puede abrir los ojos… cuanto más quiera abrir los ojos menos lo conseguirá… no puede abrir los ojos… déjese llevar por esta pesadez… por esta agradable pesadez… y ahora digo cinco… ahora duerma… duerma profundamente… todo su organismo se queda profundamente dormido… de la cabeza a los pies… está dormido… se siente muy dormido y muy bien… cada vez más dormido y más tranquilo… tranquilo… alegre y tranquilo… está muy tranquilo… dormido cada vez más profundamente… está dormido y nadie podrá molestarlo… ningún ruido ni conversación podrá molestarlo… solamente escuchará mi voz… solamente escuchará mi voz…”

Si a esta altura la persona ha entrado en el sonambulismo lúcido podemos hacerle preguntas, animarla a que hable (la forma de hablar del sujeto y su voz serán distintas a lo habitual, como si estuviera alejado o ido) o hacerle sugerencias.

Cuando deseemos despertar al sujeto podemos sugerírselo y si no despierta lo dejaremos tranquilo para que descanse. Se despertará solo. Nunca debemos alzar la voz ni gritar cuando hablamos a una persona hipnotizada, pues podría tener un shock nervioso. En ese estado está hipersensible con respecto a nosotros y debemos ser suaves y prudentes.

Estas palabras inductoras del estado hipnótico, que acabamos de ver, corresponden a los métodos tradicionales de hipnosis. Todos ellos son muy parecidos entre sí.

 Profesor Herrou Aragón

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