Demonología: exorcismos masivos en Puente Jula

Desde hace tres décadas personas de todos los rincones del mundo acuden a la localidad mexicana de Puente Jula para ser liberadas de presuntas posesiones diabólicas en largas ceremonias colectivas dirigidas por dos sacerdotes. MÁS ALLÁ ha hablado con uno de ellos y con varios testigos directos.

Han transcurrido más de tres décadas desde que se produjeron los primeros exorcismos masivos en la pequeña localidad veracruzana de Puente Jula. Desde entonces miles de personas han acudido a este lugar desde todos los puntos de la República mexicana y el extranjero con el objetivo de ser liberadas de diferentes demonios. Por voluntad propia u obligadas por familiares y amigos, siguen llegando a la iglesia de San Miguel Arcángel para solucionar graves problemas que achacan a la presencia del Maligno. MÁS ALLÁ ha tenido ocasión de investigar in situ lo que sucede en Puente Jula.

Misas de sanación

Lo que diferencia las ceremonias de este templo de la mayoría de los rituales católicos son las misas que se celebran todos los viernes a partir de las tres de la tarde, que se prolongan durante horas. Unas misas cuyo colofón final es la presunta exorcización o liberación de varias personas. El oficio no se ha suspendido nunca por ningún motivo, ni siquiera por situaciones catastróficas.

El inicio es similar al de cualquier misa católica, con la peculiaridad de que las personas que creen estar poseídas por el Diablo se confiesan previamente con los sacerdotes Casto Simón Arcos y Francisco Ugalde, que aprovechan este momento para dividir a sus feligreses entre los que padecen un mal físico o psíquico y quienes están supuestamente poseídos.

Aunque al principio el padre Arcos, nacido el 22 de enero de 1930, permitía que todos los asistentes se quedasen a la fase final, desde que el padre Ugalde se unió a él hace unos años solo permanecen en la iglesia quienes, a su juicio, necesitan ser exorcizados. Así evitan la presencia de curiosos que entorpecen su labor y, según los sacerdotes, ensalzan la presencia del Maligno. Ahora los exorcismos se practican después de la misa y solo están presentes las personas escogidas por el padre Ugalde, que son las que ha clasificado durante la confesión o las que han manifestado presuntos signos de posesión diabólica durante el culto.

Los supuestos posesos son separados del resto por los ayudantes de los curas de Puente Jula y esperan su turno para ser liberados. Algunos no obtienen la sanación a la primera y regresan en varias ocasiones para culminar con éxito el proceso.

Ritual dramático

Cuando solo quedan en el interior de la iglesia los presuntos posesos comienza el ritual de exorcismo de forma individualizada. Las escenas dramáticas se suceden a un ritmo vertiginoso. Los gritos, los llantos y los insultos que emiten se pueden escuchar desde el exterior del edificio durante horas, porque no hay límite de tiempo. “Vomitan, se desmayan… Tienen que amarrarlos a los bancos de la iglesia porque muestran la fuerza de diez personas. Muchos quieren salir del templo o atacar al sacerdote. Por eso los atamos con vendas”, señala Clara Saldaña Yepes, una de las ayudantes de los sacerdotes. Mientras tanto, en otra estancia o en el exterior, los familiares oran por la curación de sus allegados.

Carlos Bravo Rodríguez asiste a los sacerdotes Arcos y Ugalde desde hace más de quince años. Cuenta que desde hace más de treinta el padre Simón dirige los exorcismos en la iglesia de San Miguel Arcángel y que, debido a su avanzada edad, hace un tiempo le pidió al obispo de Veracruz que alguien le reemplazara. Desde entonces Francisco Ugalde es el párroco oficial del templo, si bien el otro sacerdote sigue ayudándole.

“Dios ha querido valerse de este lugar para hacer milagros –opina Bravo–. Hay mucha gente que sana del alma y del cuerpo. Mucha gente poseída por el Diablo ha venido aquí y se ha ido liberada y sanada. Yo soy testigo de que se han producido muchos milagros, bendiciones, signos y prodigios”.

Asimismo, el hombre compara lo que sucede en Puente Jula con los fenómenos de lugares tan emblemáticos como Lourdes y Fátima. “El apóstol san Pablo dice que por la palabra crece la fe, y eso es lo que sucede durante las misas de sanación. Para ser liberado –añade– cuenta mucho que el enfermo ponga mucha confianza en Dios, mucha fe, mucha entrega, que desee un cambio de vida, porque si la persona está cerrada a la fe es difícil que se libere”. No obstante, se muestra cauteloso: “Hay que ser muy prudente antes de hacerle un exorcismo a alguien. Una cosa son las oraciones de intercesión y otra el exorcismo. Por eso el padre Ugalde estudia mucho el caso. Los sacerdotes de aquí son muy precavidos, como la Iglesia nos ha enseñado, porque están bajo el mando del obispo y del papa”, apostilla.

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