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La influencia del CO2 atmosférico en el clima demostrada científicamente

Domingo, 28 de abril de 2013

El clima de la Tierra hace 34 millones de años tuvo una disminución de temperatura de hasta 10º C del agua dulce durante la estación cálida y 6º C de la atmósfera en el Atlántico Norte, lo que proporciona una nueva prueba de que la concentración de dióxido de carbono atmosférico y la temperatura de la superficie de la Tierra están íntimamente relacionadas, ya que entonces la Tierra pasó de un tibio y alto contenido de dióxido de carbono de “efecto invernadero” a un dióxido de baja emisión de carbono, según concluyen investigadores gracias a una nueva técnica geoquímica para analizar caracoles fósiles.

Entonces, las capas de hielo se expandieron por todo el continente Antártico, los principales grupos de animales fueron desplazados y las temperaturas del océano disminuyeron hasta en 5 ºC, pero los estudios de cómo este cambio afectó a las temperaturas en la tierra han sido variados. Algunos no muestran cambio alguno apreciable en el clima terrestre, mientras que otros encuentran un enfriamiento de hasta 8º C y los grandes cambios en la estacionalidad.

Ahora, un grupo de científicos estadounidenses y británicos, liberados por Micael Hren, profesor asociado de Química y Ciencias de la Tierra en la Universidad de Connecticut (Estados Unidos), ha utilizado una nueva técnica geoquímica para analizar isótopos pesados de carbono y oxígeno en conchas de caracoles fósiles con el fin de medir el cambio en la temperatura de la tierra asociado a este cambio en la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera mundial. Sus hallazgos salen publicados en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’.

“Uno de los principios fundamentales de la geología es que el pasado es la clave para el presente: los registros del clima pasado nos informan de cómo funciona el sistema de la Tierra. Mediante la comprensión de las transiciones climáticas del pasado, podemos comprender mejor el presente y predecir los impactos para el futuro”, dijo Hren, exinvestigador postdoctoral de la Universidad de Michigan (Estados Unidos).

“Aunque nuestra comprensión de los cambios pasados en la temperatura de los océanos de la Tierra está bien establecida, descifrar las condiciones ambientales de la configuración terrestre sigue siendo difícil. Con la aplicación de nuevas técnicas de análisis, ahora es posible iluminar la respuesta emparejado el sistema del océano y la tierra durante los episodios de cambio climático global”, Kyger Lohmann, del Departamento de Tierra y Ciencias Ambientales de la Universidad de Michigan y director del Laboratorio de Isótopos Estables.

La transición entre el Eoceno tardío y las épocas Oligoceno (entre hace 34 y 33,5 millones de años) fue provocada en parte por los cambios en la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, que permitió la acumulación de hielo en el continente antártico. El crecimiento de la capa de hielo, junto con los cambios favorables en la órbita de la Tierra, empujado al planeta más allá de un punto crítico climático y condujo tanto a la rápida acumulación de una capa de hielo permanente en la Antártida como a cambios mucho mayores en el clima global, escribieron los autores.

Pero gran parte de lo que se sabe sobre el clima de este periodo de tiempo proviene de núcleos perforados profundamente en el océano, donde los restos orgánicos e inorgánicos de las criaturas marinas antiguas conservan firmas químicas de las temperaturas del océano cuando estaban vivos. Así, los investigadores de la UM y sus colegas usaron el “termómetro de isótopos agrupados “, una técnica desarrollada recientemente para examinar conchas fósiles terrestres de esta época.

El equipo recogió caracoles fosilizados de la Isla de Wight, Gran Bretaña, y buscó no solo el tipo y la cantidad de isótopos de carbono y oxígeno presentes, sino también la forma en la que estaban juntos. La abundancia de enlaces que contienen isótopos pesados del oxígeno y de carbono son dependientes de la temperatura, por lo que puede dar una imagen fiable del clima de los ambientes terrestres.

“La aplicación de la técnica de isótopos agrupada proporciona un registro único de los cambios de temperatura en la tierra, donde las estimaciones anteriores sobre la base de otros poderes eran o imprecisas o ambiguas”, dijo Lohmann, para quien esta técnica ilumina la respuesta del sistema climático terrestre durante este intervalo de dióxido de carbono en declive.

Los resultados son significativos, en parte, debido a que proporcionan evidencia adicional de que el dióxido de carbono está relacionado con el clima no sólo por medio de los vastos océanos y su temperatura, sino también por las temperaturas terrestres, según Hren.

DE 1.000 PARTES POR MILLÓN DE CO2 A 600

Los estudios han demostrado que antes de este evento drástico de enfriamiento, la atmósfera de la Tierra contenía 1.000 partes por millón (ppm) de dióxido de carbono o más, mientras al final de esta transición, eran probablemente de menos de 600-700 ppm. Algunas predicciones, señala Hren, sugieren que los actuales concentraciones de dióxido de carbono de la Tierra son de cerca de 400 ppm y subiendo, lo que podría llegar a cerca de 1000 ppm en los próximos cien años.

Si esto resulta así, lo más probable es que ocurra un cambio de temperatura de la escala del Eoceno al Oligoceno, pero en la dirección contraria, hacia un clima mucho más cálido que podría nuevamente alterar de forma fundamental la vida en la Tierra. “El entorno terrestre es el hábitat de la humanidad, por lo que la comprensión de la magnitud y la heterogeneidad de los cambios de temperatura en la tierra es esencial si hemos de modelar y predecir los impactos futuros en la sociedad si el clima se calienta”, concluye Lohmann.

Lo peor del cambio climático a la vuelta de la esquina

Domingo, 28 de abril de 2013

Francisco Javier Sierro recibirá hoy el Premio Castilla y León de Protección del Medio Ambiente. Este salmantino, miembro del Grupo de Geociencias Oceánicas del Departamento de Geología de la Universidad de Salamanca, destaca por sus investigaciones científicas acerca de los cambios climáticos ocurridos en el pasado, sobre todo del Mar Mediterráneo, un trabajo que sirve para entender mejor el cambio climático actual y la influencia que tiene el ser humano. En una entrevista concedida a DiCYT reflexiona sobre estas y otras cuestiones que afectan a las Ciencias de la Tierra.

 Pregunta: Recibe usted este premio después de que el pasado año se lo llevase su compañero José Abel Flores.
Respuesta: Es el reconocimiento al trabajo de muchos años del Grupo de Geociencias Oceánicas de la Universidad de Salamanca. A nivel nacional, estamos entre los dos o tres grupos principales y a nivel internacional, colaboramos con científicos de Europa y de Estados Unidos.

P: ¿Cuáles son los principales méritos que acumula a lo largo de su carrera?
R: Investigamos sobre cambios climáticos no recientes, aunque llaman menos la atención de los periodistas que el cambio climático actual. Son cambios bruscos que se produjeron, por ejemplo, en el Mioceno, con episodios como la desecación del Mar Mediterráneo y otros cambios bruscos que afectaron al Ártico o a la Antártida.

P: Para ello ha viajado usted por todo el mundo. ¿En qué consiste exactamente su trabajo?
R: Analizamos los sedimentos de los fondos oceánicos de miles de años, que contienen microfósiles que vivieron en épocas concretas gracias a corrientes cálidas o frías. Pueden ser conchas, por ejemplo, que nos ofrecen un registro del clima del pasado y nos dan pistas acerca de los cambios de clima que se produjeron.

P: ¿Qué utilidad tiene este tipo de investigación?
R: Conocer el clima de la Tierra antes de que el hombre influyera en él. De esta manera podemos saber mejor cómo lo estamos modificando y podemos estudiar los mecanismos que regulan los niveles de CO2, que están ligados a las temperaturas. Si conocemos los ciclos naturales, podremos entender mejor la respuesta del clima ante una perturbación no natural.

P: Porque está claro que el cambio climático actual es responsabilidad del hombre…
R: Existen muy pocas dudas. Es un cambio que aún está iniciándose y todavía es relativamente pequeño, lo peor está por venir. Cuando se incrementa el CO2 de forma natural, suben las temperaturas, aumenta el deshielo y con él, el nivel del mar. Ahora, aunque el incremento fuese natural, hay que añadirle la acción del hombre. En 100 años lo veremos con claridad, es un escenario desconocido porque nunca ha habido tanto CO2.

P: ¿Qué retos tiene la investigación científica sobre cambio climático?
R: Existen muchas vías de investigación abiertas y el estudio del CO2 es una de las más importantes. Se sabe cuándo se ha producido en el pasado, pero no porqué y tampoco se conocen bien estos ciclos. La clave está en averiguar estos mecanismos.

P: Sin embargo, no parecen ser buenos tiempos para la investigación en Ciencias de la Tierra. ¿Recomendaría usted a los jóvenes seguir sus pasos?
R: La situación no es la mejor en ningún campo y hay determinados ámbitos de las Ciencias de la Tierra que no han experimentado crisis. Por ejemplo, las materias primas tienen en la actualidad precios muy altos y muchos geólogos encuentran trabajo en compañías petroleras. Otros tenían salida en la construcción y, lógicamente, sí les ha afectado la crisis, pero la tendencia tendrá que cambiar en cinco o seis años. También hay que tener en cuenta que en la actualidad hay pocos alumnos y tienen más posibilidades.

P: ¿Podrán dedicarse a la investigación?
R: Hay oportunidades en el ámbito internacional. Este año hemos tenido cinco o seis tesis de alumnos que se irán a universidades del extranjero con contratos posdoctorales. El problema es cómo volver, el retorno está muy complicado, pero en los próximos cinco o diez años se van a jubilar muchos profesores universitarios y un investigador no se forma en tres días. Seguramente, con la crisis no se cubrirán todas esas plazas, pero habrá posibilidades de aquí a 10 años. Soy optimista pero no a corto plazo.

El casquete polar antártico tiene 33’6 millones de años

Domingo, 21 de abril de 2013

El casquete de hielo continental antártico surgió por primera vez durante el Oligoceno hace 33,6 millones de años, según demuestran los datos de una expedición internacional liderada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El hallazgo, basado en la información contenida en sedimentos de hielo a distintas profundidades, aparece publicado hoy en la revista Science.

 Antes de que el hielo se asentara sobre el continente antártico, la Tierra era un lugar cálido de clima tropical. En esta región, el plancton gozaba de gran diversidad hasta que la glaciación redujo estas poblaciones a solo aquellas capaces de sobrevivir en el nuevo clima.

 La expedición internacional Integrated Ocean Drilling Program ha obtenido esta información gracias a la historia paleoclimática que se conserva en los estratos de sedimento de las profundidades antárticas. La investigadora del CSIC en el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (centro mixto del CSIC y la Universidad de Granada) Carlota Escutia, que ha liderado la expedición, explica: “El registro fósil de las comunidades de organismos dinoflagelados refleja una gran disminución y especialización de dichas especies que tuvo lugar al establecerse el casquete de hielos y con el las estaciones marcadas por la formación y desaparición de la banquisa de hielos”.

 El origen del casquete polar continental antártico marca el inicio del funcionamiento de sus comunidades planctónicas que aún perdura en la actualidad. Dicha capa de hielo se asocia a su banquisa, que es la parte helada que desaparece y reaparece en función de la estacionalidad del clima.

Según el artículo, la desaparición de esta banquisa cuando se acerca el verano antártico marca el aumento de la producción primaria de las comunidades plantónicas endémicas. Al derretirse, el hielo libera los nutrientes acumulados en él, que son empleados por el plancton. Escutia indica que “este fenómeno tiene influencia sobre la dinámica de producción primaria global”.

Desde que el hielo tomase el continente antártico por primera vez y provocase la especialización de sus comunidades de dinoflagelados, dichas especies han ido cambiando y evolucionando hasta la actualidad. No obstante, la investigadora del CSIC considera que “el gran cambio tuvo lugar en aquella época cuando las especies simplificaron sus formas y se vieron obligadas a adaptarse a las nuevas condiciones climáticas”.

Los sedimentos pertenecientes a la época previa a la glaciación contienen comunidades de dinoflagelados muy diversas, con morfologías estrelladas hasta que la aparición del hielo hace 33’6 millones de años limitó su diversidad y sometió su actividad a la nueva estacionalidad del clima.

La culpa del incremento del nivel del mar la tienen cuatro contaminantes

Martes, 16 de abril de 2013

La reducción de las emisiones de determinados agentes contaminantes en gran medida puede disminuir el nivel del mar que está previsto que aumente durante este siglo, según una investigación publicada en ‘Nature Climate Change’. Los científicos hallaron que la disminución en cuatro contaminantes a la atmósfera podría limitar temporalmente la velocidad de crecimiento del nivel del mar entre aproximadamente 25 a 50 por ciento.

“Para evitar una subida del nivel potencialmente peligrosa, podríamos reducir las emisiones de contaminantes de corta duración aunque no se reduzcan inmediatamente las emisiones de dióxido de carbono”, explica Aixue Hu, del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR, en sus siglas en inglés), el primer autor del estudio. “Esta nueva investigación demuestra que la sociedad puede reducir significativamente la amenaza a las ciudades costeras si se cambia rápidamente con un puñado de contaminantes”, agrega.

Los políticos han sido incapaces de ponerse de acuerdo sobre los procedimientos para reducir las emisiones de dióxido de carbono. Con esto en mente, el equipo de investigación se centró en las emisiones de otros cuatro contaminantes que atrapan el calor: metano, ozono troposférico, hidrofluorocarbonos y humo negro, unos gases y unas partículas que duran entre una semana y diez años en la atmósfera y que pueden influir en el clima más rápidamente que el dióxido de carbono, que persiste en la atmósfera durante siglos.

“Todavía no es demasiado tarde, mediante la estabilización de las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera y la reducción de las emisiones de contaminantes de vida corta se puede bajar la tasa de calentamiento y reducir el aumento del nivel del mar”, señala el director del estudio, Ramanathan Veerabhadran, de la Institución Scripps de Oceanografía, en San Diego (Estados Unidos).

El impacto potencial del aumento de los océanos en las áreas pobladas es uno de los efectos del cambio climático, ya que muchas de las ciudades más importantes del mundo, como Nueva York, Miami, Amsterdam, Mumbai y Tokio, se encuentran en las zonas bajas al lado del agua. A medida que los glaciares y las capas de hielo se derriten y se expande el calentamiento de los océanos, los niveles del mar han aumentado un promedio de alrededor 3 milímetros al año en los últimos años.

Si las temperaturas continúan calentándose, los niveles del mar se elevarán entre 18 y 59 centímetros este siglo, según una evaluación de 2007 del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, un aumento que podría sumergir densamente pobladas comunidades costeras cuando las mareas con tempestad golpeen la costa. Algunos científicos, sin embargo, consideran que esas estimaciones son muy conservadoras.

Investigaciones previas realizadas por Ramanathan y Yangyang Xu, de Scripps, coautor del nuevo estudio, han demostrado que una fuerte reducción de las emisiones de estos contaminantes de vida corta a partir de 2015 podría compensar el aumento de las temperaturas en hasta un 50 por ciento en 2050. El nuevo análisis concretó que el aumento total del nivel del mar se reduciría en un estimado de 22 a 42 por ciento en 2100, en función del grado en que las emisiones se redujeran.

Sin embargo, el nuevo estudio también halló que la demora en la reducción de emisiones hasta el año 2040 reduciría el impacto beneficioso sobre el aumento del nivel del mar en alrededor de un tercio en el año 2100. Si la sociedad fuera capaz de reducir sustancialmente las emisiones de dióxido de carbono, así como los cuatro otros contaminantes, el aumento total del nivel del mar sería disminuido al menos un 30 por ciento en 2100, concluyen los investigadores.

El estudio supone que la sociedad podría reducir las emisiones de los cuatro gases y partículas en un 30 a 60 por ciento en las próximas décadas. “Hay que recordar que el dióxido de carbono sigue siendo el factor más importante en el ascenso del nivel del mar a largo plazo — concluye el coautor y científico del NCAR Warren Washington–. Pero podemos marcar una diferencia real en las próximas décadas mediante la reducción de las emisiones de otros”.

Glaciares austríacos se derriten a niveles récord

Viernes, 12 de abril de 2013

 

La Asociación de Alpinistas de Austria destacó que ante lo cálido del clima y a una caída de nieve tardía en el invierno, los glaciares de los alpes se han derretido en niveles récord en los últimos doce meses.

La Asociación de Alpinistas de Austria informó que los glaciares de los alpes se han derretido en niveles récord en los últimos doce meses. Según la organización, el principal glaciar se redujo en 100 metros y sólo dos de los 95 mantienen su tamaño normal.

De acuerdo con la austríaca Asociación de Alpinistas, la situación se debe a un clima inusualmente cálido y a una caída de nieve tardía en el invierno.

En 2010 la organización advirtió que 85 de los glaciares se redujeron y los cambios de tamaño más importantes se dieron en el valle Ötz, ubicado en el estado de Tirol (oeste), donde tres disminuyeron en más de 40 metros y ocho en más de 20 metros.

En ese entonces, el único glaciar que contradijo la tendencia se expandió unos pocos centímetros.

En un informe la Asociación señaló que en el invierno de 2008 a 2009 las temperaturas fueron de 0,2 grados Celsius superiores a la media y alertó que paulatinamente los glaciares más grandes desaparecerán porque “no hay hielo nuevo para reforzarlos”.

Los glaciares en los Andes han retrocedido un 50% desde 1.970

Jueves, 11 de abril de 2013

El cambio climático ha reducido los glaciares andinos entre un 30 y un 50 por ciento desde 1970 y podría derretir muchos de ellos por completo en los próximos años, según un estudio publicado en la revista The Cryosphere.

Los glaciares andinos, una fuente vital de agua dulce para decenas de millones de sudamericanos, están retrocediendo en sus tasas más rápidas en más de 300 años, de acuerdo con la revisión más exhaustiva de pérdida de hielo andino hasta ahora.

El estudio incluyó datos de cerca de la mitad de todos los glaciares andinos en América del Sur, y culpa de la pérdida de hielo en un pico de temperatura media de 0,7 grados centígrados durante los últimos 70 años.

“Un retiro de glaciares en los Andes tropicales durante las últimas tres décadas no tiene precedentes”, dijo Antoine Rabatel, el autor principal del estudio y científico del Laboratorio de Glaciología y Geofísica del Medio Ambiente en Grenoble, Francia.

Los investigadores también advirtieron que el calentamiento futuro podría eliminar totalmente los glaciares más pequeños que se encuentran en altitudes más bajas que almacenan y liberan agua dulce para las comunidades aguas abajo.

“Esta es una gran preocupación porque una gran proporción de la población vive en regiones áridas al oeste de los Andes”, dijo Rabatel.

El glaciar Chacaltaya en los Andes bolivianos, que una vez albergó una estación de esquí, ya ha desaparecido por completo, de acuerdo con algunos científicos.

Los huracanes se multiplicarán por diez si sube dos grados la temperatura global

Martes, 9 de abril de 2013

La frecuencia de las tormentas extremas o ciclones tropicales aumentará diez veces si la temperatura global sube dos grados centígrados, según los resultados de una nueva investigación del Instituto Niels Bohr de la Universidad de Copenhague, publicados en la revista científica ‘Proceedings of the National Academy of Science’.

Los ciclones tropicales surgen sobre superficies calientes del océano con fuerte evaporación y calentamiento del aire. La forma general en el Océano Atlántico y el avance hacia la costa este de Estados Unidos y el Golfo de México.

Si usted quiere tratar de calcular la frecuencia de los ciclones tropicales en un futuro con un clima más cálido global,

Los investigadores han desarrollado varios modelos para calcular la frecuencia de los ciclones con un clima global más cálido: una se basa en las temperaturas marítimas regionales y otra en las diferencias entre las temperaturas del mar regionales y las temperaturas promedio en los océanos tropicales. Pero hay desacuerdo acerca de cuál es mejor.

“En lugar de elegir entre los dos métodos, he optado por utilizar temperaturas de todo el mundo y combinarlas en un único modelo”, explica el científico del clima Aslak Grinsted, del Centro para el Hielo y el Clima en el Instituto Niels Bohr en la Universidad de Copenhague, que llevó a cabo la investigación con colegas de China e Inglaterra.

Su sistema tiene en cuenta los diferentes modelos estadísticos y pesos de acuerdo con lo buenos que son para explicar los drásticos incrementos de tormenta. De esta manera, el modelo refleja las relaciones físicas conocidas, por ejemplo, cómo el fenómeno de El Niño afecta a la formación de los ciclones.

Desde 1923, ha habido una oleada de la magnitud del huracán ‘Katrina’ cada 20 años. “Encontramos que un calentamiento del clima de 0,4 grados centígrados corresponde a una duplicación de la frecuencia de las tormentas extremas como el Katrina para el siguiente un huracán. Con el calentamiento global que hemos tenido durante el siglo XX, ya hemos cruzado el umbral, donde más de la mitad de todos ‘Katrinas’ se deben al calentamiento global”, explica Aslak Grinsted.

“Si la temperatura aumenta un grado adicional, la frecuencia aumentará entre tres y cuatro veces y si el clima global aumenta dos grados, habrá alrededor de diez veces más tormentas extremas. Esto significa que habrá un aumento de las tormentas de la magnitud del ‘Katrina’ cada dos años”, dice Grinsted, quien señala también que el mar aumentará debido al calentamiento global, con consiguientes marejadas peores y potencialmente más destructivas.

Los océanos están ralentizando el calentamiento global absorbiendo calor

Martes, 9 de abril de 2013

El cambio climático podría empeorar rápidamente si grandes cantidades de calor adicional absorbido por los océanos son liberados de nuevo en el aire, ha advertido un grupo de científicos después de anunciar una nueva investigación que muestra que los océanos han ayudado a mitigar los efectos del calentamiento desde 2000.

Los gases que atrapan el calor se emiten a la atmósfera más rápido que nunca, y los 10 años más calurosos desde que comenzaron los registros se han sucedido desde 1998. Sin embargo, la velocidad a la que la superficie de la Tierra se está calentando ha disminuido ligeramente desde 2000, haciendo que los científicos busquen una explicación para la pausa.

Expertos de Francia y España convienen que los océanos tomaron más calor del aire alrededor de 2000. Eso ayudaría a explicar la desaceleración del calentamiento de la superficie, pero también sugieren que la pausa puede ser sólo temporal y breve.

“La mayor parte de este exceso de energía fue absorbida en los primeros 700 metros del océano en el inicio de la pausa de calentamiento, el 65 por ciento de la misma en la zona tropical del Pacífico y Atlántico”, escribieron los autores en la revista Nature Climate Change.

La autora princiapl, Virginia Guemas, del Instituto Catalán de Ciencias del Clima en Barcelona, dijo que el calor oculto puede volver a la atmósfera en la próxima década, alimentando el calentamiento de nuevo. “Si sólo está relacionada con la variabilidad natural, entonces la tasa de calentamiento aumentará pronto,” dijo a Reuters.

UMBRAL

El ritmo del cambio climático tiene grandes consecuencias económicas, ya que casi 200 gobiernos acordaron en 2010 limitar el calentamiento de la superficie a menos de 2 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales, principalmente por el cambio de los combustibles fósiles.

Las temperaturas de la superficie ya han subido en 0,8 grados C. Dos grados es ampliamente visto como un umbral para cambios peligrosos como más sequías, deslizamientos de tierra, inundaciones y aumento del nivel del mar.

Algunos gobiernos, escépticos respecto a que el cambio climático es un gran problema causado por el hombre, argumentan que la desaceleración de la tendencia al alza muestra una menor urgencia de actuar. Los gobiernos han acordado elaborar, antes de finales de 2015, un acuerdo global para combatir el cambio climático.

El año pasado fue el noveno más cálido noveno desde que comenzaron los registros en 1850, según Naciones Unidas, y 2010 fue el más cálido, justo por delante de 1998. Además, a partir de 1998, los 10 años más cálidos han sido desde 2000.

El estudio de Guemas, combinando observaciones y modelos informáticos, demostró que los fenómenos meteorológicos naturales de La Niña en el Pacífico hacia el año 2000 atrajo a la superficie aguas frías que absorbieron más calor del aire. En otra serie de variaciones naturales, el Atlántico también absorbió más calor.

“El calentamiento global continúa, pero se está manifestado en formas algo diferente”, dijo Kevin Trenberth, del Centro Nacional de EE.UU. para la Investigación Atmosférica. El calentamiento puede mostrarse, por ejemplo, en el aire, el agua, la tierra o al derretimiento del hielo y la nieve.

El calor se está extendiendo cada vez a mayor profundidad en los océanos y agregó una pausa en el calentamiento superficial podría durar 15 o 20 años.

“Las recientes tasas de calentamiento de las aguas por debajo de 700 metros parecen no tener precedentes”, escribió en un estudio el mes pasado en la revista Geophysical Research Letters.

El panel de científicos climáticos de la ONU dice que, al menos en un 90 por ciento de posibilidades, las actividades humanas – en lugar de las variaciones naturales en el clima – sean la causa principal del calentamiento en las últimas décadas.

El cambio climático ya afecta a los chamanes y sus previsiones

Jueves, 4 de abril de 2013

 

Las previsiones que los indios de la Amazonia brasileña hacen con la ayuda de los astros para determinar el mejor momento para plantar o pescar, entre otras actividades, se ven desfasadas por los cambios climáticos, según constató un estudio.

“Los chamanes venían quejándose de que sus previsiones estaban perdiendo exactitud y descubrimos que algunos fenómenos provocados por los cambios climáticos afectaban sus cálculos”, explicó a EFE el astrónomo Germano Afonso, coordinador del estudio.

Según el especialista, que es doctor en Astronomía y Mecánica Celeste por la francesa Universidad Pierre et Marie Curie, los indios de la Amazonia aún utilizan el conocimiento astrológico ancestral para determinar su calendario y programar, entre otras cosas, la fecha para actividades como el plantío, la cosecha, la caza, la pesca y hasta los rituales religiosos.

Afonso, que construyó y opera con ayuda de indios un observatorio solar en la Amazonia, explicó que la observación o no de diferentes constelaciones, así como del desplazamiento de las mismas en el firmamento, permite a los chamanes prever los momentos de lluvia y sequía, de crecida y de bajada de los ríos, de fertilidad de la tierra y de procreación de los peces.

“Pero en las etnias con las que trabajamos los propios chamanes admitían que las previsiones no se estaban cumpliendo con exactitud, que las lluvias se anticipaban o se atrasaban o que los ríos se secaban antes de tiempo. Ellos mismos culpaban de eso a los cambios climáticos”, aseguró el astrónomo, que es profesor de la Universidad del Estado de Paraná y autor de diferentes obras sobre el asunto como “El Cielo de los Indios Tembé”.

Niño problemático

El equipo coordinado por Afonso y contratado por la Fundación de Apoyo a la Investigación en el Estado de Amazonas (Fapeam) para estudiar el asunto decidió contrastar el conocimiento indígena de etnias como Tukano, Tupé, Dessana, Baré, Tuyuka, Baniwa y Tikuna, con las mediciones meteorológicas en la región para intentar identificar las fallas en las previsiones.

“Con la ayuda del conocimiento occidental percibimos que algunos fenómenos provocados por los cambios climáticos estaban desvirtuando las previsiones, que la lluvia se atrasaba o se anticipaba por fenómenos como El Niño o la deforestación”, dijo el especialista, que fijó residencia en Sao Gabriel da Cachoeira, una localidad amazónica en la que confluyen varias etnias y en la que construyó el Observatorio Solar Indígena.

Afonso aclaró que el problema no puede ser atribuido directamente al calentamiento global sino a algunos fenómenos que causan el efecto invernadero o que son provocados por el mismo, como la deforestación de la Amazonia, la contaminación ambiental o la construcción de represas en la selva.

Tales fenómenos, según los especialistas, alteran los períodos de lluvias y de crecida de los ríos en la Amazonia, que ya no pueden ser previstos a partir del conocimiento astronómico acumulado por siglos y transmitido oralmente entre los indios.

Científicos estudian a través del canto migración de ballenas del Antártico

Jueves, 28 de marzo de 2013

 

Científicos australianos, estadounidenses y británicos siguieron entre enero y marzo el movimiento de las ballenas azules del Antártico para estudiar su migración y evaluar la población de esa especie.

Con nuevos sistemas acústicos, oceanógrafos y zoólogos siguieron por tres meses el canto de las ballenas azules del Antártico para estudiar su migración y evaluar la población de esa familia de cetáceos, afectada por la caza.

Expertos australianos, estadounidenses y británicos siguieron entre enero y marzo el movimiento de las ballenas analizando en tiempo real sus cantos a baja frecuencia. “La acústica nos llevó a las ballenas”, dijo la científica Virginia Andrews-Goff.

El sistema de seguimiento, implementado en la expedición, supone un avance para localizar a las ballenas en el océano. Para hallar a los cetáceos se hacía identificando visualmente a los animales, una tarea que podía tardar semanas.

Durante tres meses los científicos reunieron 626 horas de grabaciones que incluyen 26 mil 545 sonidos emitidos por ballenas. Posteriormente las fotografiaron, tomaron muestras para identificarlas y colocaron emisores satélite en algunos animales.

Andrews-Goff destacó que “sabemos pocas cosas del desplazamiento de las ballenas azules del Antártico, en realidad no conocemos sus rutas migratorias, no sabemos si algunos animales migran y otros no”.

Los sistemas acústicos integran un programa internacional en el océano austral, en el que trabajan científicos de Argentina, Brasil, Chile, Francia, Alemania, Nueva Zelanda, Noruega, Sudáfrica, Australia y Estados Unidos.

El objetivo, en el marco de la Comisión Ballenera Internacional, es la conservación de las ballenas en el Océano Austral cuya población está desapareciendo como consecuencia de años de pesca intensiva.